Quehacer Político

 

El presidente fundador de Atención Médica y Ayuda Rural, A. C. (Amar), Rodrigo Domenzain, explica que la hidroponía es un sistema de cultivo donde se aprovecha el agua diez veces más

En la actualidad no se piensa que el tipo de cultivo del que provienen los alimentos diarios impacte en la salud de la población. Algunos investigadores han encontrado que la mayoría de las frutas y verduras que se consumen en las grandes ciudades, antes estuvieron en contacto con insecticidas u otros químicos que provocan enfermedades.
El sistema hidropónico parece ser la única técnica que busca mejores productos alimenticios que no provoquen alteraciones en los seres humanos. La utilización de insecticidas orgánicos y agua potable, es la razón que puede hacer de esta práctica de cultivo una de las más confiables.
Aunque la hidroponía es una técnica ancestral usada por los babilonios, los conocedores del sistema aseguran que la expresión fue utilizada por primera vez en 1935 por el doctor W. F. Gericke, catedrático de la Universidad de California.
En entrevista con QUEHACER POLÍTICO, el presidente fundador de Atención Médica y Ayuda Rural, A. C. (Amar), Rodrigo Domenzain Martínez, explica que la hidroponía es un sistema de cultivo donde se aprovecha el agua diez veces más.
“Cuando riegas el pasto de tu jardín –detalla Domenzain Martínez– solamente el diez por ciento del agua queda en la superficie; el 90 por ciento de ella se va al subsuelo, entonces con la hidroponía, no vamos a permitir que eso pase, la vamos a absorber al máximo”.
Del griego hydro, del agua y ponos, del trabajo, esta técnica no sólo utiliza el vital líquido, sino también otros elementos naturales, por ello, Rodrigo Domenzain comenta que se le puede denominar de mejor manera como “el cultivo sin tierra o sin suelo. Es una definición mucho más amplia”.

TRES SISTEMAS DE CULTIVO
HIDROPÓNICO

En las instalaciones de Amar, A. C., se desarrollan básicamente tres sistemas de cultivo: El procedimiento NFT, por sus siglas en inglés (Nutrient Film Technique), “en donde la solución nutritiva va corriendo a través de una bomba y va recirculando continuamente; en ella tenemos crisantemos, geranios y flor de cempasúchil, por el momento”, agrega Domenzain.
“También –continúa–, contamos con el sistema denominado floating o raíz flotante, que consiste en poner las raíces sumergidas en agua. Para oxigenar el agua se colocan pequeñas bombas de pecera, eso evita que se pudra o se formen algas.
“Y por último, tenemos la técnica llamada sustrato sólido. ¿Recuerdas el experimento del frijolito y el algodón?, eso es hidroponía. Es lo mismo: Un material inerte, en este caso turba vegetal con perlita (material volcánico) en el que se cultiva.
“Tú puedes hacer las mezclas de lo que quieras, del sustrato que tú elijas, aquí el objetivo es no utilizar tierra, porque quien le va a dar los nutrientes a las plantas no es la tierra, ni el sustrato, sino la solución nutritiva”.
Rodrigo Domenzain pide a sus alumnos que recuerden la época de la primaria y enumera el siguiente proceso:
“¿De dónde viene un jitomate?; primero tiene que haber una semilla, después viene la flor que una vez polinizada se vuelve un jitomate. Cada planta de jitomate nos va a dar un rendimiento de diez kilos aproximadamente de fruto. Una maravilla, porque si se multiplica por 300 plantas que pueden caber en cien metros cuadrados, tres plantas por metro cuadrado, se obtiene una producción de tres toneladas de jitomate.
“Multiplicados por diez pesos el kilogramo, un precio bastante económico; se está hablando de un rendimiento de 30 mil pesos en cuatro meses, nada despreciables”.
Lo interesante del sistema hidropónico es que se adapta a cualquier tipo de cultivo. “Lo que tú quieras: Calabaza, col, jitomate, chile, lechuga, pepino, papa, todo lo que pienses como fruto”, señala Domenzain Martínez. También se pueden cultivar diversos tipos de flores como las orquídeas, “nosotros tenemos un ficus, para molestar y decir que sí se pueden árboles”.
Para obtener semilla, lo que se hace es dejar crecer más la planta de cualquiera de los frutos. “Recuperamos
semilla certificada hidropónica y la plantamos. Esto significa que el siguiente cultivo de hidroponía se va adaptar mejor, porque se acostumbró todo un ciclo completo hidropónico. Pero en la hidroponía puedes utilizar cualquier tipo de semilla”, expone el fundador de Amar, A. C. a este semanario.
Los problemas de plagas que puedan tener estos cultivos son tratados con repelentes orgánicos: Infusiones de tabaco o jabón neutro, se aplican y de esa manera se crea un ambiente hostil para la plaga. Incluso, animales como las catarinas, pueden se utilizadas en un sistema como éste, puesto que como carnívoras se comerán los huevecillos de los insectos que dañan el cultivo.

LA HIDROPONÍA COMO AYUDA

Amar, A. C. fue creada por un grupo de jóvenes hace más de siete años. El objetivo siempre ha sido apoyar a comunidades rurales apartadas en situaciones de pobreza o emergencia por desastres naturales.
Rodrigo Domenzain comenta que al principio se trataba de una ayuda meramente filantrópica, “era sacar todo de los closet y regalarlo. Después, recolectábamos ropa y productos perecederos para apoyar a las personas en catástrofes como el huracán Paulina”.
Este trabajo le permitió a Rodrigo colaborar con el desarrollo de su país, pero también hace una honda reflexión de México y sus atrasados programas gubernamentales que intentan dar solución a los problemas del campo.
Por ello, la hidroponía se convirtió en una alternativa para seguir trabajando en conjunto con las poblaciones más desprotegidas. “Al inicio, recuerda Domenzain, tocar puertas fue complicado, ¿a quién le interesaba la hidroponía?”.
Después todo cambió, muchas empresas quisieron participar con ello a través de donativos. Ahora desarrollar proyectos de cultivo con este sistema en comunidades rurales, ha pasado a ser otro de sus objetivos fundamentales.
Hoy en día Amar, A. C., cuenta con cursos de hidroponía abiertos al público en general. Las sesiones son dos días, todos los fines de semana y se trata de “un curso muy dinámico donde la gente construye distintos sistemas de cultivo hidropónico”, asevera Rodrigo Domenzain.
También, la institución realiza convenios, intercambios y desarrollo de programas productivos, educativos y de participación comunitaria que permiten apoyar a las zonas más marginadas y a las familias más pobres de 16 estados del país.

UNA TERAPIA OCUPACIONAL

Los motivos que tienen las personas para aprender esta técnica en Amar, A. C., son variados, Domenzain Martínez asegura que hay “quienes desean tener un incremento mayor, un hobbie, alumnos que están buscando un tema de tesis y amas de casa que quieren tener su huerto de autoconsumo”.
“Esto influye al ahorro familiar –dice Domenzain, maestro en Derecho Público por la Universidad Anáhuac del Sur–, nosotros consideramos diez metros cuadrados por persona para tener un huerto familiar. Si son, por ejemplo, tres personas en casa y cuentan con 30 metros de huerto, son autosuficientes. El huerto se construye de acuerdo a lo que come la familia, se puede escalonar el cultivo para contar con diversos tipos de frutos”.
Así, la hidroponía se ha convertido en una técnica que busca mejores productos alimenticios, pero también, se trata de una verdadera terapia ocupacional para quienes la practican. En Amar, A. C., se han capacitado a más de mil alumnos en diferentes técnicas de hidroponía y entre sus alumnos ha tenido personas con debilidad visual, ciegos, con alguna otra discapacidad y personas de la tercera edad.



Contacto

Atención Médica
y Ayuda Rural, A.C.,

Calzada de las Águilas No. 1762,
Col. Villa Verdún, México, D. F.,
Tels. 11637497 y 11637498.
www.amar-ac.org

 

 

 

 

 
 
 
 
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